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Recomendaciones para las manchas causadas por el vino

Categoría del Blog: Sibaris Wine Sibaris Wine Fecha: hace 6 días 37

El vino, especialmente el tinto, no acostumbra a faltar en nuestras mesas; su capacidad para acompañar la comida y alegrar las reuniones se añade otra mucho menos agradable: la de dejar manchas aparatosas. La culpa de esto la tienen los taninos, unas sustancias que otrora se utilizaban para fabricar tintes por su gran capacidad para teñir tejidos y otros objetos.

Una vez que el vino tinto alcanza una tela, comienza a penetrar en las fibras, con el líquido moviéndose a través de sus poros donde pueda hallar espacio, a gran velocidad, tanto en sentido vertical como horizontal. Si el manchado es en el sofá de casa, tenemos varias opciones, la primera podría ser tapizar el sofá. Pero también hay otras opciones menos aparatosas con trucos útiles para combatir estas manchas de vino. 

No siempre podemos eliminar las manchas de vino justo cuando ocurren, pero sí hay unas cuantas cosas que se pueden hacer para que luego nos resulte más sencillo limpiarlas. Sobre todo, es importante:

  • No esperar: cuanto más tardemos, más habrán penetrado los taninos en las fibras y más difícil será limpiar la tela, especialmente si le damos tiempo a secarse.
  •  No aplicar calor: esto es fundamental ya que el calor no sólo acelera el secado sino que produce reacciones químicas que facilitan su permanencia.
  •  No frotar: lo último que queremos es que una mancha se expanda. Si frotamos, lo único que conseguiremos es que el líquido alcance partes del tejido que estaban limpias y que penetre a mayor profundidad.

La primera medida, especialmente si el tejido es una tapicería o alfombra, es aplicar una sustancia que absorba el líquido. Sal, bicarbonato o talco, son productos que están presentes en la mayoría de hogares. En realidad cualquier material absorbente, incluyendo el jabón de lavadora (seco, por supuesto) o incluso la arena de los gatos, funciona. La sal, por su enorme capacidad de absorción de la humedad, es la mejor opción. Basta dejarla unos minutos en reposo sobre la mancha para que parte del líquido se transfiera hasta ella, lo cual limitará en buena medida el daño causado por el vino.

Para la ropa. En la mayoría de los casos, especialmente si hemos utilizado la sal a tiempo, un lavado normal bastará para eliminar la mancha, pero los siguientes consejos pueden ser útiles, especialmente si la mancha ha alcanzado a secarse:

  •  Remojar la mancha con bicarbonato y vinagre blanco antes de introducir la prenda en la lavadora. Ambos productos combinados ayudan a quebrar las moléculas de los taninos del vino. 
  •  Utilizar un detergente del tipo "OXY" u oxígeno activo. Estos jabones comerciales emplean como ingrediente el percarbonato de sodio, que se descompone en oxígeno, agua y carbonato de sodio, especialmente útiles para limpiar este tipo de manchas. Puede aplicarse un poco directamente a la mancha antes del lavado.
  • Una alternativa casera a los detergentes es añadir agua oxigenada, junto con el jabón. Para ello utilizaremos tres partes de agua oxigenada por una de jabón líquido y lo aplicaremos directamente a la mancha, dejando reposar unos 20 minutos antes de introducir en la lavadora.
  •  Para los tejidos blancos, una buena alternativa es la lejía. Simplemente hay que dejar la pieza manchada reposando en lejía durante diez minutos y luego lavarla en agua caliente. Es extremadamente agresiva con los tejidos, por lo que no hay que emplearla con ropa delicada.

La tapicería de los muebles o las alfombras no son tan fáciles de limpiar como las ropa y requieren un tratamiento distinto. A continuación, algunos consejos útiles:

  •  El truco de la sal es especialmente adecuado para este tipo de superficies. Cubrir la mancha con una buena cantidad de sal. Una vez que ésta se ha secado y ha absorbido la humedad, pasar el aspirador.
  • La sal probablemente habrá absorbido buena parte del vino. Si la mancha es todavía visible, emplearemos un trapo empapado en agua muy caliente. Puede hacer que el vino tinto se diluya y se esparza un poco, pero el agua caliente también hará que las moléculas de los taninos pierdan adherencia en la tela, lo que facilitará la limpieza.
  • Si la mancha se resiste, podemos mezclar una cucharada de detergente (si es posible, de oxígeno activado) y de vinagre blanco con dos tazas de agua tibia. Limpie la alfombra con una esponja empapada con la mezcla y seque. Luego, rocíe o frote con agua fría para enjuagar y deje que se seque. Este proceso se puede repetir varias veces hasta que la mancha desaparezca.
  • Una alternativa final es utilizar disolvente para limpieza en seco. Se trata de un líquido derivado del petróleo como el que emplean en las tintorerías. Sus vapores son tóxicos, por lo que hay que aplicarlo siempre en un espacio bien ventilado y sólo si los demás métodos no han funcionado a nuestra entera satisfacción. Dado que se trata de sustancias muy potentes, es preferible ensayar primero en un rincón que no esté a la vista para comprobar que no se producen daños en el tejido y leer cuidadosamente las instrucciones de limpieza de la alfombra o la tapicería para saber qué productos pueden emplearse y cuáles no.

Hay otros muchos remedios caseros, y todos pueden ser recomendados siempre y cuando no afecte la textura y forma de las prendas o alfombras. Utilicen la que conozcan y crean sea la ideal para aplicar. 

Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer. - Francis Bacon.