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Las otras maderas del vino, que no son robles

Categoría: Sibaris Wine Sibaris Wine Fecha: hace 1 año 3,334

Los árboles son imprescindibles para las bodegas, pero no se usa cualquier tipo, siendo el roble el más usado, por sus características organolépticas, las cuales potencializan a los destilados. Mencionamos esto porque no solo el vino es el que se beneficia de ello, el whisky también aprovecha esas condiciones.

Pero por el momento no nos concentraremos en la estrella de las barricas, mejor veamos a otros especímenes que también tienen sus particularidades y son usados por algunos viticultores, ya que éstos han probado que son funcionales y agregan tonos especiales a sus caldos.

Acacia. Se cultiva mayormente en países de Europa central. La madera de acacia es menos tánica que la de roble, además de ser más porosa y, por supuesto, con una carga aromática particular. La madera de este árbol aporta mantequillas y notas cítricas. Es de crecimiento rápido, de poro más abiertos y genera menos anillos de crecimiento.

Funciona muy bien, pero se usa, casi exclusivamente para los vinos blancos porque su porosidad no permite largas crianzas. Además, su savia es rica en polisacáridos, de ella se extrae la goma arábiga, que se usa en la industria alimentaria y, por supuesto, enológica, que proporcionan volumen y cuerpo en boca. Su precio está, en promedio, unos 630 euros. Es una barrica de 225 litros.

Castaño. Históricamente el castaño se había utilizado en toda la zona mediterránea, pero llegó el roble y su uso se abandonó. A nivel textura, aporta astringencia, nervio y algo de dureza. Los aromas son como de harina de castaña, como un dulce horneado.

El Castanea sativa es una barrica más porosa que el roble, acelera la oxidación, por lo que se prefiere para vinos blancos de crianza corta. Asimismo, se utiliza para vinos de oxidación deliberada como serían los rancios. Es la barrica más económica, con un precio bajo, comparado con el roble. Su precio, en euros, ronda los 250 euros.

Cerezo: Prunus avium es una madera poco utilizada para vinos de máxima calidad, pero muy adecuada para destilados, licores y vinagres. Este aporta sabores a anís y cereza en licor, mucha dulcedumbre. Es una madera muy blanca, y su sabor penetra rápidamente en el vino. Es una barrica minoritaria para vinos tranquilos y su precio de la barrica ronda los 650 euros.

Pino: Pinus canariensis se utiliza para un estilo minoritario de vinos como los que se producen en la Denominación de Origen de La Palma, España. Son vinos blancos, rosados o tintos cuya crianza se ha realizado en barricas de tea, nombre local que recibe una especie de pino que crece en la isla. Recuerdan a los famosos retsina griegos, porque son especiados y de aspecto envejecido. Su costo oscila entre los 300 hasta 350 euros.

Como pueden ver, hay maderas que sobrepasan al roble en su precio de venta, ya que hay algunos barriles de roble que pueden encontrarse en 450 euros. Las variaciones pueden resultar por la cantidad de árboles sembrados, obviamente, por productores especializados y autorizados.

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