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La magia de la Barrica en los Vinos.

Categoría del Blog: Sibaris Wine Foodie Sibaris Fecha: hace 3 meses 799

El olor, la humedad, el silencio te impregna, te hacen partícipe, cómplice del trabajo que se está realizando allí y una poderosa sensación de respeto te inunda. Hileras de toneles, perfectamente ordenados y colocados guardan en ellos secretos que en unos meses se destapan para disfrute de los apasionados del vino. Pero antes de entrar a formar parte de este responsable proceso de crianza de un vino, hay que hablar de los secretos y grandes habilidades que rodean el artesano proceso de fabricación de una barrica.

Egipcios, griegos, fenicios, íberos, romanos, grandes pueblos y civilizaciones cayeron embriagados por el vino. Elaboraban vino y se preocuparon por conservarlo y transportarlo. Así la barrica, tras un largo proceso, se consolidó como uno de los recipientes más adecuados para ello. Sin embargo, este recipiente no se inventó primariamente para este fin, sino para el transporte de productos líquidos o sólidos. Debido a su dureza y a su forma, las barricas desplazaron a las ánforas, las vasijas, los pellejos de los animales y cualquier otro recipiente para conservar y transportar esta bebida.

Desde los tiempos del primer emperador romano: Augusto, hasta hace relativamente pocos años, el comercio del vino se hacía en barricas adquiriendo tal importancia que se estandarizó el volumen de las mismas para una mejor relación superficie-volumen. Así nacieron las botas jerezanas y las pipas de Oporto de 500 litros y la barrica bordelesa de 225 litros que fue la que se adoptó casi oficialmente en 1836.

La calidad de la madera de los toneles desempeña un papel decisivo en el envejecimiento de un vino tinto. La fabricación de las barricas implica, en primer lugar, contar con una buena materia prima: la madera. Antiguamente las barricas se fabricaban de la madera más abundante en el lugar de producción: castaño, pino, acacia, cerezo, fresno, entreo tros, pero ahora, en la actualidad, se fabrican casi exclusivamente de madera de roble. Esto se debió a su abundancia, a su dureza y a las características tan particulares de sus componentesEstas propiedades de la madera de roble hicieron que se consolidara como la más adecuada para la conservación y la crianza del vino.

De las más de 150 especies de roble conocidas sólo tres se emplean en la realización de las barricas:

  • Quercus petraea o “roble francés” de madera poco porosa y fina.
  • Quercus robur o “roble limousin” de madera muy tánica y porosa (no suele emplearse mucho para vino).
  • Quercus alba o “roble americano” de madera compacta.

La madera que se utiliza para fabricar barricas es la que proviene únicamente del tronco de los robles de más de 35 cm de diámetro sin defectos ni ramas y con la veta derecha. Alcanzar esa medida supone que los árboles tienen que tener al menos 120 años, por lo que su plantación y tala están regulados desde hace siglos.

La duela es la unidad constructiva de la barrica. Cada una suele tener entre 25 y 32 duelas con un espesor que varía entre 22 y 30 mm, siendo mayor en su mitad que en los extremos debido al diámetro central. La obtención de la duela varía dependiendo del roble. En el americano se obtienen por aserrado, mientras que en el francés se obtienen por hendido, esto es, introduciendo en la madera una pieza de metal en forma de cuña que separa las piezas siguiendo la dirección de las fibras. Con este método las mermas de la materia prima varían: 50 % en el americano frente al 80 % en el francés de ahí que las barricas de roble francés sean más caras.

Una vez se han extraído las duelas se llevan a cabo varias operaciones dentro del proceso de fabricación de una barrica:

  1. Operación de Canado Selección de las duelas secas y corte a la misma longitud.
  2. Operación de Alisado. Se alisa la superficie y las juntas de las mismas dando su forma definitiva que será más ancha en el centro y más estrecha en sus extremos.
  3. Operación de Flechado. Se biselan para que al unirse hagan una junta continua.
  4. Operación de Montaje. Se colocan verticalmente una a una y ordenadas de costado en el interior de un aro metálico llamado molde. De esta manera, adquieren una forma troncocónica llamada rosa o campana.
  5. Operación de Domado y Curvado. Esta operación supone curvar las duelas con calor. Para ello, la madera se moja en su cara interior. El calentamiento se lleva a cabo de forma gradual por el interior de la campana. El curvado se consigue apretando todas las duelas simultáneamente por su parte inferior a través de una sirga que las rodea exteriormente y que va cerrando el círculo de forma semejante a un cinturón.
  6. Operación de Recocción. Durante 30 minutos se deben seguir calentando las duelas para asegurar su forma y evitar que se rompan al enfriarse.
  7. Operación de Tostado. Para asegurar la forma de la barrica, se colocan otros aros en el extremo donde no había y se procede al tostado para completar la degradación térmica. Se suelen realizar tres tipos de tostado: ligero, medio e intenso.

Con esta operación se producen modificaciones físicas y químicas en la madera, algo que provoca que se formen sustancias que confieren al vino olores y sabores agradables que complementen los que posee la madera. Las últimas operaciones en la fabricación de las barricas son la creación y colocación de los fondos, el montaje de los aros, los tapones y su control de calidad.

Grosso modo es la línea de tiempo que lleva este producto que es muy importante para la vibrante industria del vino y también hay que tenerlo en cuenta cuando pagas un caldo, porque la calidad de esas maderas no están a discusión.

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