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De acuerdo a varios estudios, el café puede desparecer en el 2080.

Categoría del Blog: Gastronomia Foodie Sibaris Fecha: hace 1 semana 63

El café podría extinguirse en 2080 debido, principalmente, al cambio climático, de acuerdo con un estudio realizado por el Instituto del Clima de Australia, pero antes de este hecho comenzaría a escasear y podría convertirse en una bebida costosa. El café es actualmente uno de los productos más exportados, después del petróleo.

A nivel global, se estima que cada día se preparan unos 15 mil millones de tazas de café por lo que su desaparición sería catastrófica y, sin duda, lamentable. Para frenar esto, como con otras especias, de fauna y flora, se tiene que hacer un cambio en la políticas medio ambientales de todo el planeta. Desde el cuidado de las tierras fértiles, con uso adecuado y responsable; sin contaminar de más el suelo y los mantos acuíferos. En este mismo tenor se tienen que cambiar las formas de producción de todas las industrias así como el uso de las energías que actualmente utilizamos y buscar alternativas más limpias.

Con todo lo anterior, si no se realiza una transformación drástica, el calentamiento global puede reducir en un 90 por ciento la producción del preciado grano. Ya desde el 2017, los expertos vienen avisando sobre esta catastrófe, tal como podemos leerlo en las palabras de Taylor Ricketts, profesor del Instituto Rubenstein sobre el Medioambiente de la Universidad de Vermont, coautor de un estudio especializado sobre el tema, publicado  en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS):

“El café es uno de los productos alimenticios más preciosos del mundo y necesita para su cultivo un clima propicio, así como suficientes abejas para su polinización. Se trata del primer estudio que muestra cómo el calentamiento del Planeta afectará al entorno de las plantas de café y a las abejas de una forma que penalizará duramente a los productores”

Los mejores cafés son también los más amenazados. El arábica, muy cultivado en América Latina, aguanta mal las fluctuaciones de temperatura, humedad y sol, mientras el robusta, que sirve sobre todo para hacer café soluble y se produce principalmente en África, es un poco más resistente.

Según el escenario de un calentamiento moderado o elevado (más de 2 grados Celsius) de aquí a 2050, la producción de granos se reduciría de un 73% a un 88% en las zonas más favorables para el cultivo, bajo el efecto combinado de la desaparición de una parte de las abejas y de los arbustos.

Este mismo modelo sugiere una disminución de la diversidad de las abejas del 8% al 18% en esas regiones. Las pérdidas más importantes de producción están previstas en Nicaragua, Honduras y Venezuela. El estudio identifica también las zonas donde la población y la diversidad de abejas probablemente aumente, principalmente en América Central. 

Los investigadores predicen también un incremento del cultivo del café en México, Guatemala, Colombia y Costa Rica, en regiones montañosas donde las temperaturas favorecerían las plantas de café y las abejas salvajes. El estudio destaca la importancia de los bosques tropicales, hábitats importantes para las abejas y otros polinizadores clave. Cerca del 91% de las zonas más fértiles para cultivar el café en América Latina se encuentran hoy en día a menos de dos kilómetros de un bosque tropical.

Ahora bien, en el caso de México particularmente, hay otros preponderantes que también nos hablan de una desaparición de esta industria. Ante un panorama desalentador, donde además de un precio por debajo de su producción, crisis ambientales por el uso de agroquímicos letales para la Madre Naturaleza, trasnacionales voraces, plagas difíciles de erradicar, el Cambio Climático, “feminización” de campo, donde las mujeres que producen no son dueñas de la tierra que trabajan y donde el consumidor no quiere o no le interesa ver lo que está pasando atrás de su taza de café.

Es bastante sombrío el panorama que se nos acerca, pero no podemos ser indiferentes, nos guste o no la infusión; tenemos que agruparnos con las personas de conductas responsables y darles todo nuestro apoyo, empezando por darles una voz más fuerte y solidaria, para que sus enfoques sean escuchados de manera clara y precisa. Empezando por ese principio básico, multiplacado a nivel mundial, tendremos una alerta a tiempo y salvemos algo más que el café.

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